
Con su conocido slogan “Magiclick, garantía 104 años” este invento nacional logró meterse en los hogares argentinos y en gran parte del mundo desde la década del 60. Su nombre se debe a la ventaja que ofrecía: con sólo pulsar un botón aparecía la llama. El creador, Hugo Kogan, desde el departamento de diseño de la empresa Aurora lo planteó como “una respuesta estética”, un artículo cuyo uso sería “confortable” e ideal para regalar.
Paradójicamente, Kogan declara “tenerle bronca” y en pos de su repudio confiesa la utilización de fósforos por no haber cobrado las regalías pertinentes en su momento como consecuencia de la venta masiva de su creación. “Cuando quise hacerlo, ya era tarde”, explicó. Quizás esto se deba a la subestimación del producto, dado que tras un estudio de mercado llevado a cabo antes de su lanzamiento, se concluyó que por mes se venderían tan sólo 5000 unidades. Sin embargo, el primer mes arrojó un resultado de 80.000 pedidos.
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