Repasando aquellos días en que la televisión nos ofrecía entretenimiento efectivo y no forzado, cuando en lugar de bombardearnos con infinidades de reality shows nos regalaba series que no llegaríamos a olvidar jamás, recordé a cuatro “rudos” muchachitos que me acompañaron en más de un almuerzo. Un poco violento para empezar el día, pero con su cuota de gracia característica, conseguían captar la atención de todo tipo de público. Ladies and Gentlemen, con ustedes Brigada A / Los Magníficos (The A-Team en Estados Unidos).
La serie, protagonizada por George Peppard, Dirk Benedict, Dwight Schultz y Mr. T fue emitida por primera vez en la NBC el 23 de Enero de 1983 y duró hasta el 8 de marzo de 1987.
La trama consiste en la historia de cuatro de los mejores hombres del ejército estadounidense que fueron encarcelados por un delito que no cometieron: el coronel John Hannibal Smith (George Peppard), el sargento Bosco A. M.A. Baracus (Mr.T), el capitán H.M. Loco Aullador Murdock (Dwight Schultz) y el teniente Templeton Fénix Peck (Dirk Benedict). Más tarde, se convertirán en fugitivos, buscados por la policía y el Gobierno estadounidense, situación que los obligará a ser mercenarios para poder sobrevivir económicamente.
Más allá de la dinámica de la serie y de sus muy acertados protagonistas, lo interesante en el recuerdo de este domingo tiene su relación con los datos curiosos que giran en torno a estos chicos malos que, al parecer, eran mucho más simpáticos dentro de la historia que fuera de ella.
Según cuentan las malas lenguas, George Peppard era un hombre muy difícil de tratar, con esa tendencia cuasi neurótica de pelearse con todo el mundo. Fundamentalmente, sus problemas siempre lo cruzaban con Mr. T, dado que se rumoreaba que Peppard era racista, situación que los llevó a pelearse no sólo verbalmente sino que también físicamente. De este modo, durante una fuerte discusión “el coronel” aplicó una llave inmovilizante a Mr. T que le causó una importante lesión de cervicales que aún hoy padece. Asimismo, en una de las grabaciones volvieron a tener un encontronazo que culminó con Mr. T en el dentista como consecuencia de la pérdida de dos dientes tras el puñetazo que Peppard le había regalado. Curioso, no? Quién hubiera pensado que Mario Baracus iba a ser tan frágil.
Pero esto no es todo. Los cruces de Peppard no fueron sólo con Mr. T. Este hombrecito evidentemente era el verdadero acreedor de la frase “tiene más problemas que los Pérez García”. Con las dos mujeres que entraron en el reparto para tomar el papel de periodistas, también tuvo inconvenientes. Lo que pasaba es que “era una serie de chicos”, entonces este hombre maduro se encargó de dar la bienvenida de la siguiente manera: “Tengo que decirte esto: los chicos y yo no te queremos aquí. No es nada personal, pero ésta es una serie sólo de tipos”. Macanudo George, un amigazo.
No obstante, adivinen con quién sí se llevaba bien???!!!! Y… piensen bien. No es muy difícil teniendo en cuenta su racismo y desencanto con la vida. Dirk Benedict. Sí, el rubiecito. Qué raro, no? Je! Parece que eran como el dúo dinámico de la mala onda. Incluso dio su apoyo a Peppard para que desplazaran a la primera actriz que protagonizó a la periodista (quien, decidió abandonar el reparto por los malos tratos recibidos).
En el caso de Murdock, los directivos plantearon su reemplazo puesto que resultaba muy “sobreactuado” su papel. Sin embargo, el entusiasmo del público permitió que Schultz continuara en la serie.
Verán amigos que la ficción y la realidad a veces conlleva una relación mucho más abismal de lo que uno puede imaginar. A veces los malos son los buenos y viceversa. Si no me creen, miren al pobre Mr. T, ¿quién se hubiese animado a pegarle? ¿Será que es pura facha nomás y es un tierno osito de peluche? Je. No lo sabemos. Pero bueno, al menos, como todo formato norteamericano y muy a lo Disneylandia, encontramos la moraleja: las apariencias engañan…. y cómo!!!!
Tras celebrar el pasado 21 de Mayo el 30º Aniversario de Pac-Man, no podemos dejar de mencionar a un indiscutible clásico de los videojuegos: Mario Bros.
Para escasa sorpresa de muchos, el juego fue creado en 1983 por un japonés: Shigeru Miyamoto, diseñador y productor de videojuegos que ha trabajado para Nintendo desde 1977 y ha sido responsable de juegos como Donkey Kong, The Legend of Zelda, Star Fox, Pikmin y F-Zero. Ha llegado a ser llamado “el Walt Disney de los videojuegos”. Y sí, una vez más, las genialidades electrónicas tienen su origen en el Oriente.
El juego en sí, “Mario Brothers”, cuenta con dos hermanos que son fontaneros: Mario y Luigi. El objetivo es derrotar a todos los enemigos en cada nivel. Los dos extremos de cada nivel tienen una característica mecánica que le permite al jugador salir por la izquierda, aparecer a la derecha, y viceversa. Cuantos más niveles cruce Mario, mayor será la dificultad y aparecerán un número mayor de enemigos cada vez más fuertes y con una complejidad mayor.
Sin embargo, el lanzamiento de Mario Bros no era la primera aparición de este pequeño personaje. Ya se lo había visto en Donkey Kong bajo el nombre de “Jumpman” (algunas traducciones simpáticas lo denominan “hombre saltarín”, otras más serias sólo “el saltador”), nombre que al parecer no había dado buenos frutos a nivel comercial, por lo que se decidió buscar otra forma de llamar a este fontanero de modo de poder ser vendido a nivel mundial. Es así que Shigeru Miyamoto descubrió un extraordinario parecido físico entre el sprite y el casero de las oficinas de Nintendo en Nueva York, Mario Segali, decidiendo tomar su nombre y nacionalidad –italiano- para otorgarle fama al personaje.
Con el correr del tiempo y el éxito adquirido, Mario fue experimentando transformaciones. En primer lugar, se ideó un dibujo que a los ojos de Shigeru Miyamoto era demasiado grande, por lo que se buscó algo más pequeño al estilo del que salía en Donkey Kong o del primer Mario Bros. Fue entonces que surgieron nuevos cambios: Mario cambiaría de tamaño gracias a una seta, que además le daría más poderes (como el de romper ladrillos). Al comer la seta y cambiar de tamaño, pasa a ser Súper Mario. Más tarde, a Miyamoto se le ocurrieron nuevos power-ups, como la flor de fuego que le permitía lanzar bolas de fuego, o la estrella, que lo volvía invencible durante cortos períodos de juego.
El éxito que se desprendió del juego fue tal que logró ocupar tanto la pantalla chica como la grande. El programa de televisión se llamaba “The Super Mario Bros. Super Show!”, donde se presentaba una serie de dibujos animados que llegó a agradarle a los seguidores del videojuego; mientras que “Super Mario Bros, la película” se llevó el desencanto de los fans. Y sí, señores, ¿no resultaba un abuso la superabundancia de Mario en todos los formatos? Más que abuso, me corrijo, representa un desgaste para el consumidor tanto bombardeo de lo mismo.
Por otra parte, para no ser menos, Mario también tiene sus datos curiosos y, al igual que Bob Esponja, cuenta en su haber con escándalos relacionados a los alucinógenos y las sustancias extrañas. Aparentemente, la seta que provoca que Mario aumente de tamaño es muy parecida a la Amanita muscaria, seta comúnmente conocida como “matamoscas”, ya que intoxica a los insectos que se posan sobre ella. La seta es muy venenosa y, aunque no es mortal, tiene un gran efecto neurotóxico y propiedades alucinógenas Se ve que este pequeño picarón deliraba con ser más grande y gracias a estos “honguitos” lograba percibirse como tal. Pero esto no es todo! No sólo sería nuestro “Mario Bros Marley” el que alucinaba, sino que los jugadores también experimentarían ese efecto de trastorno en la percepción. Bueno, al menos yo juro que lo vi crecer! Ustedes no???!!!
En fin, como todo producto que consigue fama y éxito en grandes proporciones sufre las duras críticas de quienes siempre –sea como sea- logran encontrarle “la quinta pata al gato”. De este modo, si no hace apología a las drogas, resulta que tiene trastornos en la sexualidad (otra vez Bob Esponja, je!). Estas discusiones se han prologando durantes siglos. Así la pantera rosa también alucinaba, su condición “asexuada” producía confusiones; el pato Donald era nazi y hasta caperucita roja ejercía la prostitución. Como verán, siempre se ha intentado derrotar los productos exitosos. Dicen por ahí que cuando estás en la cima siempre alguien va a estar dispuesto a bajarte de un hondazo. En el caso de Mario Bros, como en el de muchos videojuegos y dibujos animados, se ha debatido sobre la aparición de los supuestos alucinógenos. Parece que la sociedad no está mal por la inoperancia de muchos políticos, la indeferencia del ser humano o el desprecio colectivo. No gente! Todo radica en los malos videojuegos y dibujos influyentes. Deberíamos prestar más atención, tal vez los hermanitos fontaneros eran jamaiquinos y no nos dimos cuenta. Por mi parte, voto una vez más por relajarnos, ser críticos con lo que verdaderamente amerita serlo y darle a los videojuegos el lugar que merecen, el de entretenimiento.
Luego de recorrer dibujos, series y películas significativas, volvemos hoy al recuerdo de los “accesorios”, juguetes y, para algunos, “deportes” de los 80. Entra en escena en este domingo otoñal nuestro querido y contemporáneo YO-YO.
La original descripción indica que el Yo-Yo es un “juguete formado por un disco de madera, de plástico o de otros materiales con una ranura profunda en el centro de todo el borde, alrededor de la cual se enrolla un cordón que, anudado a un dedo, se hace subir y bajar alternativamente. El disco se maneja mediante sacudidas hacia arriba y hacia abajo”.
Se dice que sus orígenes tuvieron lugar a comienzos de la Edad Moderna cuando diversas civilizaciones lo utilizaban como arma para facilitar la caza. Su nombre proviene del tagalo, una lengua desarrollada en Indonesia que es la más antigua y hablada por los filipinos.
En los años veinte, el americano Donald Duncan observó el funcionamiento del arma, redujo su tamaño y lo convirtió en un juguete infantil, conservando su nombre tagalo. Sin embargo, se dice que éste no es el verdadero origen del Yo-Yo que hoy conocemos.
Por supuesto que debemos dirigirnos una vez más hacia el Oriente para encontrar las bases de una creación novedosa. Sucede que este accesorio juvenil se vislumbra en China hacia el año 1000 a.C. Esta versión, consistía en dos discos de marfil con un cordón de seda arrollado alrededor de su eje central. Más tarde, visitó Europa, donde fue adornado suntuosamente con joyas y pintado con dibujos geométricos, a fin de que su rotación creara efectos hipnóticos.
De esta manera, su éxito traspasó todo tipo de fronteras, llegando a Latinoamérica, donde su popularidad aún hoy permanece vigente. En el caso de Argentina, el “yo-yo bronco” alcanzó su furor durante la década del 80; mientras que en México llegó a ser considerado un deporte. Niños de todo el mundo jugaban con él y pasaban horas practicando trucos nuevos. Es que este juguete resultaba ser el pasatiempo perfecto y accesible para chicos de todas las esferas sociales, dado su precio económico y su sencillez para ser fabricado teniendo en cuenta que se trataba de materiales baratos y fáciles de conseguir.
A medida que pasaba el tiempo el juguete iba dejando de ser simplemente una “cosa de niños” para trasladarse al mundo de los adultos. De este modo, personajes reconocidos en el universo político y científico confesaron ser aficionados al yo-yo. Entre ellos podemos destacar a los presidentes John F. Kennedy, Lyndon Johnson y Richard Nixon, a quienes se los veía jugar en la oficina presidencial de la Casa Blanca. Además, el 12 de Abril de 1985 el yo-yo viajó al espacio con la tripulación del transbordador Discovery y, más tarde, en la nave espacial Atlantis.
Como se pudo observar, el yo-yo no sólo fue atravesando las fronteras geográficas sino que también fue mutando: de arma a juguete, de juguete para niños a pasatiempo para adultos y de pasatiempo a deporte. Es de esta manera que en la actualidad se celebran diversas competencias y torneos mundiales. A nivel mundial, la competencia tiene lugar en Orlando y existen varios trucos conocidos por sus peculiares nombres: “la vuelta al mundo”, el “fuego atómico”, la “bala de plata”, “el kamikaze”, entre otros. Cada uno con su nivel de dificultad pertinente y con sus horas de ensayo previo, por supuesto. Un verdadero desafío, algo complejo, pero entretenido. Por eso, qué mejor que cerrar la nota con un video que muestra cómo existen algunos seres muy habilidosos, capaces de hacer volar sus yo-yo’s sin tener que recurrir a posteriori a un tratamiento de ortodoncia completo. Estos muchachitos sí que la tienen clara. Los dejo con el video…Magistral e imperdible.
La década del ’80 no sólo se caracterizó por los jeans nevados y las zapatillas flecha, sino que también contó con muchos héroes robustos, valientes, poderosos que, en más de una ocasión, llevaban tanga. Este es el caso del protector del Castillo de Grayskull: He-Man. Un muchacho rosadito que gracias a sus poderes, sus mallitas de piel y su gatito fiel, luchaba contra el mal en el fantástico reino de Eternia.
Titulada “He-Man And The Masters Of The Universe” (He-Man y los Amos del Universo, en Hispanoamérica) la serie animada aparece a principios de los 80 y es creada por Mattel con el mero objetivo de vender muñecos (¿les resulta familiar? Sí, lo mismo sucedió con Jem & The Holograms). En este caso, He-Man, se inicia como una serie de cómics en la editorial DC, que se lanza en simultáneo con la primera línea de juguetes. En los cómics originales, el argumento y el papel de los personajes eran muy distintos.
Los orígenes de He-Man fueron variando de acuerdo a las temporadas. Por ejemplo, “al iniciar la serie de cómics que se lanzó con la línea de juguetes original, He-man es un bárbaro que deambula por Eternia, que para ese entonces se está recuperando de la Gran Guerra y sus efectos posteriores. La Hechicera del castillo Grayskull, también llamada “La Diosa” en las etapas tempranas de la historia, dota a He-Man de poderes y armas especiales, y le encarga defender el castillo del malvado Skeletor”. Sin embargo, para la tercera temporada la verdadera identidad de He-Man es Adam, hijo del Rey Randor y la Reina Marlena, reyes de Eternia. Su madre es de origen terrícola, por lo que Adam es mitad humano. Para proteger a su familia, He-Man decide mantener en secreto su dualidad.
La historia se modifica en algunos aspectos de acuerdo a las temporadas y a la época. Por ejemplo, se operan mínimos cambios entre la serie del 80 y la del 90. En lugar de decir “por el poder de Grayskull”, el héroe dirá en la versión más reciente “por el poder de Eternia” (para los que nos quedamos con la entrega original, sentimos que se pierde un poco la gracia…. A todos nos quedó muy grabado “Grayskull”, no?). Otro cambio aparece pero con respecto al villano: en los mini-cómics de los ochenta, Skeletor proviene de otra dimensión, en la biblia de los MOTU (Masters Of The Universe) es el amo y señor de Infinita.
Más allá de la trama y de haber sido un verdadero ícono para los niños de la época, no podemos dejar de subrayar la cantidad de blogs y diversos espacios en Internet que se han dedicado a debatir sobre la sexualidad del héroe de las mallitas de colores. La gente es mala y comenta, vio…
Sucede que si bien podemos salvaguardar la imagen del protector de Grayskull, también tenemos que reconocer que la defensa se encuentra un tanto complicada al observar su vestimenta (mucho rosa, lila, pieles, mallitas, cuasi tangas), su corte de pelo y sus… sus musculitos. Demasiado para mi gusto. En fin, necesito citar algo que leí porque no tiene desperdicio: “Cuando se transforma en He-Man, es un musculoso hombre que viste sólo una tanga de piel y una especie de cinturón cruzado en el pecho. La piel y el cabello, adquieren otro color: moreno con el pelo güero. Como si el poder Grayskull, además de fuerza, le diera un bronceado inmediato. Recapitulemos, He-Man es un hombre musculoso, bronceado, que usa tanga de piel y tiene el cabello teñido… podría trabajar perfecto en Sólo para mujeres”. Sin palabras… este hombre logró definirlo mejor que nadie.
Ahora bien, no quisiera recurrir al mismo personaje argentino de siempre porque algunos susceptibles admiradores van a decir que tengo algo personal con el rey del chocolate, pero sinceramente no pude evitar imaginármelo en mallita rosada, con la canción de Pitbull “I know you want me” al grito de “por el poder de Felfort”… perdón… un desliz.
Verán que héroes y antihéroes rosados existieron siempre, en los 80, en los 90 y, por supuesto, no podía ser de otra manera, en el nuevo milenio. Algunos para vender muñecos, otros de plástico pero con algunos signos humanos, otros que buscan fama, elegantes, grotescos, simpáticos y nefastos. Hay de todo y para todos los gustos. Evidentemente, en esta vida que nos toca no nos podemos quejar y en este país, menos (¿?)… ja!!!
Como hemos visto a lo largo de las notas y los programas, la década del 80 ha sido escenario de cómics, películas, dibujos animados, series, vestimenta peculiar, música innovadora, juegos revolucionarios, entre otras cosas. Cada actor con su singularidad y huellas que aún pueden verse. Hoy, por su parte, nos acompaña dentro del mundo cinematográfico, una película estadounidense que ha desembocado en dibujos, series, libros y videojuegos: Los Cazafantasmas (Ghostbusters).
Producida y dirigida por Ivan Reitman y protagonizada por Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis, Rick Moranis, Sigourney Weaver, Annie Potts y Ernie Hudson. La película se estrenó en 1984 y fue un verdadero éxito, quedando registrada como la comedia más taquillera de la década. Su banda sonora fue compuesta por Elmer Bernstein, donde la canción Ghostbusters de Ray Parker Jr., ganó el premio BAFTA 1985 a la mejor canción original.
La trama se basa en tres parapsicólogos que debido a sus estudios y prácticas poco ortodoxas son expulsados de la Columbia University en Nueva York. Es de esta manera que deciden realizar investigaciones por su cuenta transformándolas en un negocio dedicado a atrapar fantasmas. Para adentrarse en el mundo de los fenómenos paranormales utilizantecnología sofisticada de modo de intentar capturar las manifestaciones estoplasmáticas.
Para 1989 se estrenó “GhostBusters II”, con el mismo elenco, pero esta vez combatiendo al espíritu de un antiguo tirano eslavo. Como suele suceder con las segundas entregas, ésta no fue tan exitosa como la primera. No obstante, la tercera parte se encuentra en proceso de escritura de guión dependiendo esta vez de la recepción que tenga a priori el lanzamiento del próximo videojuego.
Algunos datos curiosos indican que el papel de Winston (protagonizado por Ernie Hudson) había sido pensado para Eddie Murphy. Además, parece que en la escena en que explota el muñeco de malvavisco ycae encima de la gente, se puede ver cómo se derrama una gran cantidad sobre el secretario del departamento de medio ambiente. Todo un problema realmente porque el actor no había sido avisado de ello y se enojó mucho con Ivan Reitman. Por último, y no por eso hay que restarle importancia, el logo del fantasma es el segundo más reconocido del mundo después del de Coca-Cola.
Como todo producto exitoso en este universo global, su gama de derivados se amplió y es por ello que se pueden encontrar series animadas, videojuegos, juegos de rol, juegos de mesa, cómics y una novela. Evidentemente, una vez más la magia de Hollywood ha logrado sacarle provecho a sus proyectos.
Finalmente, y ahora saliendo un poco de la ficción, me gustaría llamar a la reflexión por un instante, unos pocos segundos que se concentran en este último párrafo… sucede que luego de leer acerca de este film, de recordarlo, más allá de la comedia, me dije a mí misma: “qué bien que nos vendrían unos Ghostbusters por aquí”. No sé si estarán de acuerdo conmigo, hoy por hoy tengo varios fantasmitas que me gustaría extinguir y por supuesto nunca falta el fantasma mayor, el más difícil, por el que hay que llevar años tal vez ideando el arma letal que lo evaporice para siempre. Mezcla de ficción con realidad que nunca viene mal. Y si no nos ponemos las pilas, créanme, que los fantasmas van a abundar cada vez más y ahí sí que ni el Chapulín Colorado no vas a salvar.